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martes, 23 de mayo de 2017

Los Siete Sabios de Grecia

La filosofía consta de dos vertientes: una que se ocupa de la naturaleza y otra que trata del hombre y su conducta. En Grecia se dividió en antes y después de Sócrates siendo con la ciencia una sola área del conocimiento. En el comienzo se caracterizó por la curiosidad en el cosmos. Tales de Mileto quiso responder a la pregunta: "¿de qué está hecho el mundo?". Lo percibió en constante movimiento, pero desarrolló un método para encontrar permanencia y unidad. Esta unidad la encontró en procesos lógicos y no en los sentidos. Concluyó que el mundo era primero agua y humedad. Anaximandro tuvo un pensamiento más elaborado. El mundo era un conjunto de fuerzas antagónicas y en constante lucha entre sí. A este mundo lo llamó "apeiron". Anaxímenes encontró en el aire al elemento fundamental. En el sur de Italia se desarrolló una escuela cuyo máximo exponente fue Pitágoras de Samos. Fue el primero que vio en los números a elementos fundamentales, es decir el universo o "kosmos" era un conjunto de fenómenos explicables mediante leyes matemáticas. Heráclito rechazó la teoría de la unidad, nada nace o muere si no que se transforma. El pensamiento de Heráclito fue combatido por Parménides que pensaba que la verdad podía ser solo conocida por procesos mentales de abstracción. Utilizando la lógica y la metafísica concluyó que tenía que existir un elemento único e inalterable. Demócrito concibió a este elemento primordial cómo diminutos cuerpos sólidos que chocaban y se rechazaban entre sí en un constante movimiento. A estos se les llamó "atomoi". Así les presento a los siete sabios de Grecia. Saludos.

Conceptos de cambio en las sociedades humanas

Los seres humanos somos animales sociales, es decir que nacemos, vivimos, nos reproducimos y morimos inmersos en un contexto social. Para el hombre, es imposible imaginar la vida en completo aislamiento y esta situación es tan normal para nosotros, que ni siquiera nos detenemos a dimensionar su importancia.  Tanto a causa de sus limitaciones como por su afán de comunicarse, el hombre necesita de los demás para un logro integral de su desarrollo espiritual, intelectual y físico. Es la sociedad la que proporciona condiciones de existencia y permite la plenitud de las potencialidades humanas  determinadas por su naturaleza misma.
Podemos definir a la sociedad como el conjunto de individuos que interactúan entre sí en un territorio determinado y comparten una misma cultura. Algunos de sus elementos son: a) el hombre, pues no hay sociología sin un estudio previo del hombre y desde puntos de vista tanto biológicos como históricos y psicológicos; b) los instintos que constituyen la base más profunda de la personalidad humana y, aunque nos jactemos de una supuesta superioridad por sobre los animales, a la larga actuamos con un propósito de conservación de la especie; c) la inteligencia en virtud de la cual nos perfeccionamos, reflexionamos y creamos nuevas acciones y realidades que constituyen el progreso; d) los afectos en consideración a que nos movemos más por nuestras pasiones, vicios y virtudes que por la fría inteligencia. La psicología moderna dice que al hombre hay que entenderlo por lo que hace y no por lo que piensa, es más, en reiteradas ocasiones actuamos en abierta contradicción con lo que pensamos. El amor, el odio, la simpatía o la venganza son estímulos de muchas acciones sociales y, a menudo, causas de guerras y revoluciones; e) la voluntad entendida como la facultad de actuar para lograr un resultado preconcebido y que, casi siempre, implica una lucha constante entre elementos como los instintos, valores, cultura y educación.Es así como encontramos una sociedad humana compleja, pero al mismo tiempo armónica, dinámica y a la cual nos enfrentamos al nacer. Moldea nuestro hacer, sentir y pensar desde que somos acogidos por nuestras familias en la tierna infancia, pero también es un hacer, sentir y pensar individual que se va desarrollando a medida que crecemos y adquirimos experiencias en las distintas etapas de la vida a través del quehacer educacional, recreativo, religioso y filosófico.EVOLUCION O CAMBIO SOCIAL:
El cambio social consiste en el conjunto de transformaciones y variaciones de las estructuras que conoce una sociedad en un determinado período de tiempo y que están conformadas por valores éticos y culturales, normas y símbolos a causa de fuerzas internas, externas o ambas. Este cambio afecta la manera de vivir y ver el mundo de quienes componen ese grupo social. Es un proceso continuo e inevitable, aunque su intensidad y forma adopta diferentes modalidades y consecuencias. Así  encontramos cambios planificados o no que generan mucha controversia. Puede que sean cambios superficiales o que perduren por generaciones. Son resultado de inventos y descubrimientos como también son producidos por fluctuaciones que remecen la estructura social tales como crisis, tensiones y conflictos en dónde ideas e ideologías juegan un rol fundamental en promoverlo o inhibirlo. Por último, la problemática medio ambiental y los procesos demográficos son causas importantes de cambio social.Hay quienes sostienen que el cambio social es consecuencia del debilitamiento de las comunidades pequeñas, el aumento de la diversidad de creencias, mayores opciones personales junto a una mejor orientación del futuro. Es un proceso que envuelve una progresiva pérdida del sentido de comunidad, siendo reemplazada por una preponderancia cada vez mayor de la individualidad.El desarrollo de la sociedad comenzó con el descubrimiento de la agricultura y evolucionó hasta la sociedad agrícola avanzada. Lo anterior hizo posible el surgimiento de una Edad Antigua donde  grandes imperios determinaron la forma de vida de un gran número de personas y en el que el conocimiento humano alcanzó su primera gran expansión. La decadencia de los imperios dio origen a una Baja Edad Media que evoluciona lentamente hasta una Alta Edad Media que vislumbra una nueva expansión del conocimiento. Luego vino la sociedad industrial y hoy vivimos una revolución informática que moldea nuestras vidas al mismo tiempo que ignoramos hacia donde nos lleva.
TIPOS DE CAMBIO SOCIAL:La constante transformación que experimenta la vida histórica de las sociedades, da lugar a que se generen distintos tipos de cambio:a)   Cambio endógeno y exógeno: cambio endógeno es aquel originado dentro del sistema y producido por conflictos y contradicciones internas de una sociedad en su devenir evolutivo.  Cambio exógeno es aquel que procede de una fuente externa como la presión que ejercen países del primer mundo sobre sociedades menos desarrolladas. Es evidente la influencia que ejerce la técnica y la ciencia de Occidente sobre todo el mundo.
b)   Cambio sincrónico y asincrónico: Puede que los cambios sucedan todos al mismo tiempo y ritmo, sincrónicamente, aunque lo normal es la asincronía. Por ejemplo, aún hoy existen lugares en que, a pesar del avance de la medicina, los chamanes y curanderos ejercen influencia sobre la comunidad. Este fenómeno se produce por la importación de principios y procedimientos técnicos foráneos, pues estos se adaptan y asimilan por la población de una manera distinta a la de su lugar de origen.
c)    Cambio espontáneo y planificado: Su sola enunciación nos indica de qué se trata estos tipos de cambio. En el mundo moderno los cambios suelen ser planificados y para que sean efectivos se requiere la ayuda de las distintas Ciencias Sociales. Se debe estudiar la estructura social y las leyes objetivas de la Historia.
d)   Cambio evolutivo y revolucionario: los cambios evolutivos son graduales y lentos, en cambio los revolucionarios son rápidos y, con frecuencia, violentos. A  la situación revolucionaria le antecede una crisis y fuerzas promotoras del cambio que, combinadas,  hacen inevitable el estallido social.
TEORIAS DEL CAMBIO SOCIAL:Las principales teorías del cambio social son:1) Las evolucionistas2) Las cíclicas3) Las del equilibrio.4) Las del conflicto
TEORIAS EVOLUCIONISTAS:La teoría evolutiva considera que el cambio contribuye al proceso evolutivo social que va de la simplicidad a la complejidad. Es decir se cree que las sociedades van de menor a mayor pasando por diversos estados de desarrollo, para llegar finalmente a una especie de Estado Perfecto.Auguste Comte:Dice que sistemas como el capitalismo no son fenómenos espontáneos, sino, resultados históricos; es decir el cambio histórico es la conjunción del cambio de las ideas individuales y de la sociedad y su reflejo de los unos en los otros. Por lo anterior, Comte concibe el cambio social como un mecanismo de la historia. Y propone los tres estados que atraviesa la humanidad. :- el teológico: la gente cree que los procesos están regidos por seres sobrenaturales.- el metafísico: la gente reemplaza a los dioses por ideas abstractas regidas por la razón (soberanía, imperio de la ley, gobierno...)- el positivo: la gente pide evidencia empírica (observación, comparación, experimentación)Herbert Spencer:Presenta un concepto naturalista de la evolución. En su teoría, las cosas cambian de lo simple a lo complejo. Irá primando la diferenciación: partiendo de una gran homogeneización a través de un crecimiento de las desigualdades hasta un estado en el que los iguales se agrupan y la sociedad se subdivide en grupos y clases (y ya no es posible el retorno a la homogeneidad).Lewis Morgan:Su teoría considera que la evolución está marcada por el dominio de la tecnología. Es un Determinismo tecnológico: La sociedad cambia gracias a las invenciones y descubrimientos. Divide a su teoría en tres estadios separados por avances tecnológicos:- salvajismo: desde el fuego a la flecha hay varias rupturas (bajo salvajismo, medio, etc)- barbarie: cerámica (baja barbarie), domesticar animales (media barbarie), hierro (alta barbarie)- civilización: marcada por la escrituraÉmile Durkheim:El presenta un concepto Sociologista de la evolución. La dirección principal de la evolución la encuentra en la creciente división del trabajo (diferenciación de tareas a lo largo del tiempo). Eso se explica por factores demográficos, complejidad de relaciones sociales, etc. Y establece una tipología cronológica que va de la solidaridad mecánica a la solidaridad orgánica.TEORIAS DE CICLOS:La teorías Cíclicas, concebían, al igual que los evolucionistas, que las sociedades pasaban por etapas, pero ellos creían que al llegar a una cierta etapa final, regresarían al punto de partida, es decir completarían un clico e iniciarían otro. Consideran que el cambio es una parte inherente del desarrollo y decadencia de las sociedades. Por lo mismo esta teoría a veces es también llamada “del auge y del ocaso”, debido a la tesis de que cada civilización tendrá su época de auge y posteriormente acabará desapareciendo.
Aristóteles:Se considera el precursor con la frase: “Lo que ha sido es lo que será; y lo que se ha hecho es lo que se hará: no hay nada nuevo bajo el sol”.
Giambattista Vico:En la Ilustración, presenta una teoría cíclica que plantea la búsqueda de las regularidades del proceso histórico en cuatro etapas:1.     Anarquismo y salvajismo
2.    Orden y civilización
3.    Decadencia de la civilización
4.     Aparición de una nueva barbarie
Pitirim Soroki:El consideraba a todas las civilizaciones en un ciclo interminable de 3 etapas fundamentales:1) La cultura Ideacional: guiada por creencias y valores sobrenaturales2) La Cultura Idealista: es la que una mezcla de creencias sobrenaturales y racionalidad basada en pruebas crea la sociedad ideal.3) La Cultura Sensitiva: Cree que las sensaciones son la prueba de la realidad y la meta de la vida.La principal dificultad de validación de las teorías cíclicas es la inexactitud en las referencias a fechas y además no explican porqué las civilizaciones cambian en la manera que lo hacen y responden de modos muy distintos a los problemas que enfrentan.
TEORIAS DEL EQUILIBRIO:Esta teoría presupone que la sociedad es equilibrada y congruente. De acuerdo a esta perspectiva, la sociedad es estable y cualquier cambio que pueda ocurrir eventualmente es asimilado de tal manera que se logra un nuevo estado de equilibrio. La principal diferencia de esta teoría a otras es que ésta sostiene que cada sociedad tiene la capacidad de recuperar su equilibrio si este es rotó por un cambio. Es decir, las diversas partes de la sociedad están integradas de tal manera que si ocurre un cambio en alguna de ellas, las otras se ven afectadas y se produce un efecto de reacción en cadena. Ésta reacción termina por restablecer el equilibrio al distribuir entre todos sus elementos el cambio que la origino. Básicamente los cambios se dividen en dos: los que son funcionales o útiles se aceptan y los disfuncionales o inútiles que se rechazan.
TEORIAS DEL CONFLICTO:Estas teorías conciben a la humanidad como algo inestable, con conflictos e incongruencias siempre existentes entre las diversas partes que la forman. Concibe al cambio como un resultado del conflicto entre varios segmentos de la sociedad. Conflicto que normalmente, sugiere, se trata del originado por la escases de los recursos, llevando a una revolución, es decir al conflicto que genera un nuevo orden social y cualquier cambio particular representaría el éxito del grupo que ganarían el conflicto.
Karl Marx:El proponía que el cambio iría ocurriendo a medida que los grupos de la sociedad que tenían los recursos chocaran con los trabajadores explotados. La resolución de este conflicto, implantaría un nuevo tipo de posesión de los medios de producción, de donde surgiría un cambio social.
Dahrendorh:También consideraba que la inestabilidad venia de la lucha por el poder, es decir lo consideraba de la misma forma que Marx a los recursos. Y además como no es la riqueza el “recurso“ en conflicto, entonces este se presentaba entre varios grupos de la sociedad y a todos niveles. Ósea, existirían muchos conflictos y de la solución de éstos vendría el cambio social.CONCLUSIONES:
El consumismo y la alta tecnología que caracteriza a la vida moderna hace afirmar a algunos autores que el mundo de hoy es el más evolucionado que la humanidad ha conocido. El hombre jamás ha gozado de tanta riqueza, condiciones de vida y comodidades que las existentes hoy en día. El auge de la transmisión de la información, el estudio de los fenómenos sociales, el respeto por el medio ambiente y la protección de los derechos humanos indican que la raza humana está en una espiral constante de progreso. Lo anterior hace presumir que la humanidad se encamina hacia lo que algunos denominan la “sociedad del conocimiento”, sin embargo a nosotros nos corresponde crear, predecir y estructurar los principios estructurales de esta sociedad futura Es aquí dónde está el verdadero desafío. Saludos.

jueves, 18 de mayo de 2017

La Belleza

Jamás imaginé que existiera un concepto tan difícil de definir como la Belleza. Cada uno de los millones de seres humanos que habitan el planeta, tiene una apreciación diferente acerca de lo que es bello y lo que es feo. El hombre descubrió la Belleza que le rodeaba y hubo algunos escogidos que la captaron perpetuándola y dan origen a las Artes. También hubo otros que la estudiaron y emitieron juicios sobre ella y de lo que estimaban bello, los Filósofos. Voltaire nos dice: “Preguntad a un sapo lo que es la Belleza, el ideal de lo bello. Os contestará que es la hembra de su especie, con dos ojos gruesos y redondos que resaltan de su pequeña cabeza, con boca ancha y aplastada, con vientre amarillento y piel oscura. Preguntad por la Belleza a un negro de Guinea. Para él consistirá en la piel negra y aceitosa, los ojos hundidos y una nariz chata. Preguntadle al diablo y os contestará que la Belleza consiste en un par de cuernos, cuatro garras y una larga cola. Consultadlo por fin, a los Filósofos y os contestarán por medio de galimatías o lenguaje confuso, que no comprenderéis porque le falta algo que este conforme con el Arquetipo de lo Bello en su esencia.” El filósofo alemán Alexander Baumgarten crea la palabra “Estética” con la cual define a aquella disciplina que trata de lo bello. Dicha disciplina tiene como función el estudio de los Valores de la Belleza, abarcando el análisis de la formación del buen gusto. El Arte, al igual que la Belleza, es un concepto difícil de definir. Todos los autores al intentar darnos una idea de lo que es, recurren a su origen etimológico. La palabra Arte deriva del latín “Ars”, el que a su vez proviene de la raíz “Ar”. Esta palabra significa: “Juntar cosas en un conjunto armonioso”. Con el pasar del tiempo este concepto estuvo presente en todas las lenguas y culturas significando: “Hacer las cosas bien”. Arte: “Toda actividad o habilidad reglamentada por la cual algunos Hombres persiguen ciertos fines, como así también, conocen las Reglas y resultados de cada actividad o habilidad.” Si vamos al diccionario nos encontramos con la siguiente definición: “Es un acto mediante el cual, valiéndose de la Materia o de lo visible, el Hombre expresa lo material o inmaterial y crea, usando o copiando su fantasía.” De lo anterior se deriva que el concepto no siempre gira en torno a la Belleza, sino más bien en torno a “hacer las cosas bien”. El Arte nació junto al ser humano plasmándose en sus primitivas expresiones como ocurre con el Arte rupestre de las cavernas. Luego deriva, en sucesivos Siglos de Oro dónde la expresión humana alcanza su esplendor con todo el genio, habilidad, sabiduría y conocimiento acumulado. Saludos.

domingo, 14 de mayo de 2017

La Grecia Antigua

Siempre he escrito y me he interesado por comprender cuales son los orígenes de nuestra Civilización y la Cultura Occidental. Debo reconocer que, desde niño, conozco más de Roma que de la antigua Grecia pues existe abundante y mejor material tanto escrito como audiovisual. Sin embargo, con el paso de los años, también me aboqué a investigar más sobre los filósofos griegos de la antigüedad y cuyo pensamiento floreció en una civilización anterior a la romana. Ellos son los verdaderos padres de nuestra cultura y vivieron en un mundo de una riqueza intelectual sin precedentes al mismo tiempo que el Lacio aún era un cúmulo de aldeas sin destino. No obstante, su legado fue transmitido de Grecia a Roma, se consolidó en el Imperio y de allí pasó a nuestros días. Es un proceso fascinante y para su correcta asimilación, es inevitable llegar al estudio del contexto histórico en que se desarrollaron estos avances tan significativos para la humanidad. Sin ellos, el mundo que conocemos hoy sería muy distinto. a) Homero y la Edad Oscura: El rasgo que más caracteriza a este período, es el movimiento de población y, sobre todo, la llegada de los dorios al Peloponeso. En otras ocasiones fueron movimientos migratorios internos, cómo la migración jonia al Asia Menor. Se produce la decadencia de los reinos micénicos, estos son los fundados por los descendientes de los pueblos indoeuropeos (aqueos) que llegaron a la península en el 1700 ac aproximadamente. Las causas de su decadencia fueron múltiples y Homero escribió sobre ellos cuatro siglos más tarde en sus poemas épicos "La Ilíada" y "La Odisea". Del plano meramente literario, los poemas homéricos pasaron a ser textos históricos con el descubrimiento de Troya en el siglo XIX por el prusiano Heinrich Schliemann. Otro rasgo importante de esta época es la aparición del hierro. b) La Edad Arcaica: Este período va del 1200 ac al siglo VI ac. Los dos fenómenos que caracterizan a esta época son la consolidación de las "polis" y la expansión griega por toda la cuenca del Mediterráneo, llegando incluso a la península Ibérica. Se constituye así la civilización Helénica. Surge la "Hélade" como concepto que abarca a todos los que comparten una misma forma de vida, lengua, religión y valores. "Las polis" fueron la forma de organización sociopolítica que adoptaron los griegos y que consistía en pequeñas comunidades que se desarrollaban alrededor de una "ciudad-estado". Todas son independientes entre sí, pero juntas conforman lo que conocemos como mundo helénico. De aquí surgen las dos potencias hegemónicas de la Grecia antigua: Atenas y Esparta. Una (Atenas) cada vez más abierta al surgimiento de las artes y la industria, la otra (Esparta) cerrada y con apariencia de campamento militar. También es la época de la revolución filosófica, se pasó del mito al Logos y a una forma racional de búsqueda de respuestas a los fenómenos naturales. Emergen figuras como Tales de Mileto, Anaximandro también de Mileto y Pitágoras de Samos. En fin, los siete sabios de Grecia. En Atenas se inventa la Democracia directa (ejercida directamente por los ciudadanos) a través de las reformas impulsadas por Solón y Clístenes en el 594 y 508 ac respectivamente. c) Época Clásica (siglo V ac): La época clásica se abre con la gran confrontación entre griegos y persas (Guerras Médicas). Se combate en Maratón, Termópilas, Platea y Salamina. Ganan los griegos y su principal consecuencia fue el auge de Atenas como la gran potencia del mundo helénico. Es el siglo de Pericles. Con él, la democracia ateniense alcanza su máximo esplendor e impulsará obras de gran importancia artística e intelectual. Fidias construye el Partenón, es la época de Anaxágoras y del dramaturgo Sófocles, del historiador Heródoto y su relato de la guerra contra los persas. Sin embargo, el poderío ateniense causa resquemores en Esparta y el choque es inevitable. Se libra la guerra del Peloponeso y se impone Esparta en el año 405 ac después de una serie de batallas. El siglo IV ac, es el siglo de la decadencia ateniense en el plano político y militar, pero del mismo modo son los tiempos de Sócrates, Platón y Aristóteles, los máximos exponentes de la filosofía antigua. d) Alejandro Magno: Hijo de Olimpia y Filipo II de Macedonia. Discípulo de Aristóteles, fue su padre quien lo preparó para reinar dotándole de experiencia política y militar. Macedonia fue una región olvidada del Norte de Grecia a la que se le miraba casi como bárbara, sin embargo, durante el siglo IV ac, surge con fuerza y energía aprovechando la decadencia de los poderes del pasado (Atenas y Esparta). Alejandro reina durante trece años (336 al 323 ac) y cambia por completo la estructura política de la zona. Cruza el Helesponto y conquista al enemigo persa. Construye un imperio que va desde Grecia, Egipto y el Asia Central hasta la India. Es el período de la helenización de casi todo el mundo conocido pues en todos lados se absorbe la cultura griega y esta, a su vez, también recibe influencias de las culturas orientales. A la muerte de Alejandro Magno (323 ac) su imperio es dividido entre sus generales más cercanos. Ellos fundan distintas dinastías como el Egipto Tolomeíco, el Reino Seléucida y la propia Grecia y Macedonia. e) Roma: en el siglo III ac, ya Roma comienza a vislumbrarse como una potencia global y, sobre todo, después de derrotar a Cartago. Las continuas disputas entre los sucesores de Alejandro, provoca la intervención reiterada de Roma en los asuntos internos griegos. Surgen las alianzas, hostilidades y posicionamientos definitivos romanos en Grecia. Roma, poco a poco, se fue mirando a sí misma como un imperio. Fue con la destrucción de Corinto (145 ac), que toda Grecia se incorpora al Imperio Romano como una provincia más de sus dominios. La influencia griega sobre Roma ocurre muy temprano y proviene desde el sur de la península itálica dónde existen importantes comunidades griegas. Desde Siracusa llegan a Roma un importante número de objetos de arte. Llegan también esclavos griegos que se desempeñan como maestros de las clases privilegiadas, estos se empapan del modo de pensar y ser griego. Es una influencia que se deja sentir en todos los ámbitos, desde el literario y filosófico al científico, en la religión y la arquitectura. Grecia ha llegado hasta nosotros a través de Roma. Esta impone un imperio con una forma de vida mixta, es decir con elementos de ambas culturas y da forma a una civilización grecorromana que tenía al latín como lengua del poder y al griego en la cultura. Saludos.

 



sábado, 13 de mayo de 2017

Sin Sentido

“La Cueva” abre sus puertas a medianoche y recibe tanto a conservadores de pelo corto como a vanguardistas que por semanas preparan sus vestimentas y peinados con distintos largos, formas, diseños y colores. Muchos pertenecen a la farándula y otros viven en el anonimato, pero todos comparten una búsqueda frenética de libertad y la necesidad de expresarse tal cual son. Hoy inauguran un nuevo equipo de sonido y ha venido más gente que lo normal en un día de semana. No se ve a casi nadie en la barra ni menos en los sillones. Las parejas y mirones bailan en el centro de la pista bajo una tenue luz azul. Afloran los instintos, atrás quedan trancas y limitaciones.
Allí están Álvaro y Lorena, hace un tiempo que van todas las noches y no les importa que haya clases por la mañana. Él estudia derecho y ella recién cursa el primer año de arquitectura. No les iba mal en un comienzo; sin embargo, ahora sienten el hastío propio de esa juventud que se rebela a lo impuesto por una sociedad que no comprenden. Están aburridos, nadie los guía y siguen la dirección que sus instintos les indique. Tampoco preguntan por ellos en sus casas. Decidieron vivir en la noche y así explorar sin límites la realidad. En la oscuridad nadie los conoce ni los cuestiona. Solo el padre de Álvaro le deja dinero sobre el velador mientras duerme de vez en cuando sin dirigirle la palabra. Álvaro gasta esa plata en la entrada de “La Cueva”, en emborracharse, fumar o drogarse. Viven como animales, depredan en la noche y descansan en el día. Una pareja más en el centro de la pista que baila como cualquier otra, nadie los mira ni a nadie le importan.
Álvaro toma a Lorena por la cintura mientras ella cuelga de su cuello y teje sus cabellos. El muchacho besa sus hombros con suavidad, muerde su nuca y baja sus manos hasta llegar a los bolsillos traseros de esos jeans que Lorena usa ajustados para resaltar su figura. Álvaro acaricia esos glúteos y logra que ella lance un gemido. Lorena le suplica al oído que deje sus manos ahí y no la suelte. Da la impresión que no se mueven. Solo quieren estar juntos y sentir como sus cuerpos buscan el calor y el amor que no encuentran en otra parte. Se miran, se tocan y no existe la gente a su alrededor. Suena una canción lenta que, de pronto, calla y da lugar a otra estridente. No les queda más que separarse. Ella toma a Álvaro de la mano y sonríe con picardía. El muchacho entiende de inmediato lo que su novia quiere y también sonríe. Son cómplices que se aman y conocen. Caminan de la mano hasta uno de los rincones de “La Cueva” y allí abundan los sillones en los que podrán tocarse y besarse con tranquilidad.
Los sillones de “La Cueva” son bajos, de cuero rojo y con una mesa de vidrio frente a ellos para dejar los tragos. Si quieres, puedes pedirle al mozo que prenda una vela o traiga incienso. Álvaro y Lorena acercan sus labios, comienzan a besarse y, sin pudor, sus lenguas recorren la humedad de sus bocas y dientes. Él levanta la cabeza y retira sus labios, pero ella no se conforma y besa su cuello sin abrir los ojos. No para a pesar de la irritación que le provoca en sus mejillas aquella barba de tres días que tanto le gusta. Por ningún motivo quiere que él se afeite. Álvaro disfruta de esos besos al mismo tiempo que observa lo que ocurre a su alrededor. Hay de todo como siempre: hombres que bailan con mujeres, mujeres abrazadas y tomadas de la mano, hombres conversando mientras se acarician en el bar. En fin, tríos y cuartetos. También están los que, tirados en los sillones, hacen lo que ellos. De un momento a otro, el aire se impregna con aroma a marihuana y aparece un humo que contrasta con las luces de neón a pocas mesas de distancia. Allí mismo, aspiran cocaína a la vista de todos y a nadie extraña que los guardias se desentiendan. Son hombres corpulentos que visten de traje oscuro y humita, algunos son de raza negra y se limitan a evitar peleas y así no entre la policía. Se pasean por todos lados como sabuesos no obstante que hoy es una noche tranquila.
Lorena se cansa e intenta acurrucar su cabeza en el pecho de Álvaro, pero este se mueve y la aleja suavemente. Se levanta en cámara lenta.
-        No te preocupes, voy al baño y vuelvo – le dice a Lorena una vez que está de pie.
Álvaro se dirige enseguida al baño sin dejar de mirar a Lorena hasta que su rostro se hace indistinguible en la oscuridad. Es inevitable pasar a un costado del bar para llegar a los retretes. Ahí está el Tico, el barman que saluda y se esmera por ser amable con todos. Un tipo alegre que no duda ejercer una psicología autodidacta con quien se siente en su barra y lo necesite. Es moreno, delgado y viste siempre de guayabera pues llegó de Cuba hace unos años con los secretos del mohito y el ron. Los conoce bien y hace gala de ellos en la coctelera.
Álvaro entra al baño y, como de costumbre, lo encuentra sucio, húmedo y con el hedor propio de los lugares que utiliza mucha gente. No hay nadie, solo están los grafitis que Álvaro ha leído una infinidad de veces y que le siguen causando gracia. Tanto así, que lanza una carcajada antes de abrir el cierre de su pantalón. Entra alguien más en ese instante y pone pestillo a la puerta. Se para tras él y respira sobre su nuca. El joven no puede mirarle la cara y sigue orinando con naturalidad. Sacude su miembro, lo guarda y comienza a tirar de nuevo la cremallera para enseguida dar vuelta su cabeza. Al hacerlo, recibe un puñetazo en la cara que lo empuja de vuelta al urinario y se golpea la espalda. Cae de rodillas y el hombre lo levanta por la solapa. El muchacho reconoce a uno de los guardias de “La Cueva” y sabe que es inútil resistirse. Vuelve a recibir un puñetazo, esta vez en el estómago. El dolor es tan intenso que apenas puede respirar. Su cuerpo retorna al piso y allí recibe un puntapié en el pecho que lo deja en posición fetal. El guardia lo mira con frialdad y luego, como si nada, lo toma del brazo y lo ayuda a levantarse. Álvaro se pone de pie con lentitud al tiempo que hace arcadas y tapa su nariz pues empieza a sangrar.
-        ¡Acompáñame – dice el hombre -, el Gordo quiere verte!
Salen del baño y Álvaro rechaza con orgullo la ayuda de su agresor aun cuando se desplaza con dificultad. Caminan hasta una escala de hierro con forma de caracol a un costado de una de las salidas de emergencia. Primero sube Álvaro y después lo sigue el guardia empujándolo para que no se detenga. Arriba hay un balcón desde el cual el joven observa toda “La Cueva” y se tranquiliza al ver que Lorena continúa en el sillón sin sospechar que ocurre. Luego es conducido hasta una puerta de metal que se abre apenas la golpean. Álvaro es introducido a una habitación sin ventanas e iluminada, tan solo, por una ampolleta colgada de un alambre en el techo. El muchacho se detiene frente a un escritorio de madera tras el cual distingue la inconfundible silueta del Gordo, amo y señor de “La Cueva”.
Es un hombre cercano a los ciento cuarenta kilos y su contextura hace difícil saber su edad. Posee una enorme cabeza sobre la cual usa una boina negra que disimula su calvicie y de su cuello cae una papada que hoy está a medio afeitar. Viste siempre de negro y, al parecer, con las mismas prendas pues debe costarle encontrar ropa de su talla. Hace señas al guardia para que acerque una silla y le ofrece asiento a Álvaro. El joven obedece, ve dos hileras de cocaína sobre un pedazo de vidrio encima del escritorio y se da cuenta que el rostro del Gordo está desencajado por la droga. Además, de él emana un fuerte olor a cuerpo que impregna toda la habitación.
-        Me debes dinero – dice el Gordo.
-        ¡Ya te dije que te pago la próxima semana! – contesta Álvaro.
-        Eso mismo me dijiste hace unos días – vuelve a decir el Gordo -, no te creo.
De pronto, se escucha un golpe seco sobre la puerta y esta se abre con violencia. Por ella aparece otro de los guardias con una mujer sujeta de los brazos que grita y lo insulta, es Lorena. Álvaro quiere ir a su encuentro, pero lo agarran de los hombros y lo mantienen sentado. Dejan zafarse a Lorena y esta corre en busca de su novio para abrazarlo. No dice nada mientras examina los moretones que a Álvaro le dejaron en la golpiza. Toman a la joven de nuevo por la cintura y la alejan. Álvaro la mira con impotencia ya que no puede hacer nada por retenerla.
-        ¿Para qué me vienes con cuentos? – dice el Gordo -, si tú a mí no me vas a pagar. ¡La cocaína que te vendí es de primera y no me gusta desperdiciarla!
-        ¡Ya te dije que te voy a pagar – grita Álvaro con desesperación -, tan solo dame unos días más!
El Gordo sonríe con ironía al tiempo que pone de pie su enorme humanidad. Se acerca a Lorena para mirarla con deseo, acaricia su rostro y percibe el asco que produce en ella. Sabe del rechazo que provoca en las mujeres y no le importa introducir sus dedos en la boca de la joven para humedecerlos con saliva. Después pasa esos dedos por sus propios labios y Lorena lo mira con terror.
-        Ya sé cómo me puedes pagar – dice el Gordo mientras acaricia los labios de Lorena.
-        ¡Noooooooooooo! – grita Álvaro al comprender lo que iba a suceder.
Álvaro intenta liberarse, pero las manos del guardia lo levantan sin esfuerzo y lo colocan de espalda a una de las paredes. El Gordo se acerca y le dirige una mirada llena de desprecio, luego le lanza un escupitajo en medio de los ojos. El Gordo nunca ensucia sus manos y se retira para dar lugar a que el guardia golpee a Álvaro en el estómago. Este cae al suelo; sin embargo, su rostro no expresa dolor, sino resignación. Procura volver a levantarse, pero en ese instante recibe otro puñetazo y es tan fuerte que lo deja inconsciente.


Se abre la puerta de una de las bodegas de “La Cueva” y Álvaro está en su interior. Despierta con el ruido de la cocina, no sabe cómo llegó ni cuánto tiempo lleva allí. Aún tiene jaqueca y se queda en el piso por un momento antes de levantar su cabeza con esfuerzo. Mira con dificultad pues la luz que viene de afuera lo encandila, se da cuenta que está en un habitáculo lleno de escobas y estropajos. Es un piso de baldosa, se pone de pie aun cuando el mareo no termina y camina hacia el umbral. Le tiemblan las piernas y le duele el cuerpo. La cocina es un hervidero, hay ruido de platos, garzones corriendo y chefs preparando comida mientras miran a Álvaro con compasión. Continúan con su trabajo sin hablarle pues saben cómo llegó allí y nadie desafiará al patrón. El olor es penetrante y Álvaro está a punto de vomitar. Atraviesa la cocina con rapidez y sale al bar. El Tico lo observa y se acerca preocupado.
-        ¡¿Qué te pasó chico – pregunta el cubano-, una locomotora te pasó encima?!
-        Por favor, dame un vaso de agua – contesta Álvaro -, ¿has visto a Lorena?
El Tico se aleja y toma un vaso para llenarlo con agua del lavaplatos. Álvaro busca a Lorena, pero todo está oscuro. La gente sigue bailando como si nada hubiese pasado. El Tico regresa con el agua y el joven le arrebata el vaso de las manos. Bebe con desesperación y tan aprisa, que moja completamente el pecho de su camisa.  El cubano señala enseguida, con su dedo índice, a uno de los rincones.
-        ¡Mira – dice el Tico -, ahí está Lorena!
Álvaro observa con detención y al principio no ve nada; sin embargo, poco a poco divisa un bulto tirado en uno de los sillones. No tarda en darse cuenta de que es una persona y que viste una blusa verde agua, al igual que Lorena. Se levanta al instante y corre hacia ella. Llega y se queda inmóvil para averiguar cómo se encuentra. No sabe que le han hecho y no se atreve a tocarla. Lorena está con los ojos cerrados, él no distingue heridas sobre su cuerpo y la escucha respirar profundamente. Álvaro se sienta a su lado y comienza a acariciarle el cabello. Ella despierta de un sobresalto. Primero sonríe al ver que su novio está a su lado, después lanza un gemido y dos lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas. Se abrazan mientras Álvaro toca su pelvis casi por instinto. Encuentra deshecho el cierre de su pantalón. El joven aprieta el puño de su mano derecha y golpea la mesa. Sabe que nada puede hacer. Se acurruca como un niño junto a su novia al tiempo que ella le toma la mano para sacarla de su entrepierna.
-        ¿Qué te hicieron? – pregunta Álvaro.
-        El Gordo me penetró – contesta ella – me duele.
Se quedan quietos y en silencio por minutos que pasan sin que se den cuenta. Para ellos el silencio también es comunicación y en ese momento se están comunicando. Ella deja de llorar, pero se aferra tan fuerte al cuello de él que sus brazos se agarrotan. Ninguno sabe quién protege a quién. Álvaro mete su mano derecha al bolsillo de su pantalón y saca una bolsa de plástico con marihuana en su interior, también un cilindro de metal al que llaman pipa. Lo llena con hierba y lo enciende con un zippo. Da la más fuerte bocanada que recuerde. Aguanta el humo en sus pulmones por segundos que parecen una eternidad y luego exhala con lentitud. Lorena observa y estira su mano para tomar la pipa. Siguen el mismo ritual uno seguido del otro por tres o cuatro veces. Sus ojos se enrojecen y las personas a su alrededor se convierten en sombras que hablan un idioma inentendible. Cambia la música, suena una melodía sin la estridencia de la anterior.

-        ¿Todavía te duele? – pregunta Álvaro.
-        No – contesta Lorena -, la hierba me hace bien.
-        ¡Ven, vamos a bailar!
-        ¡No Álvaro, por favor no quiero!
-        ¡Vamos ven – insiste él -, levántate y vamos a bailar!
Caminan evitando lastimarse el uno al otro. Después de unos codazos, se hacen de un lugar en el centro de la pista y se abrazan nuevamente.  Comienzan a moverse al ritmo de la música. Quieren olvidar lo que ha pasado, pero no pueden. Álvaro siente que le han quitado su tesoro. Lucha contra sí mismo, sin embargo Lorena no es la misma y hasta el aroma de su pelo ha cambiado. Recorre con las manos su cintura, su espalda y también sus muslos. Es inevitable pensar que fueron tocados por el Gordo. Todo se transforma en humo y Lorena también se convierte en sombra al igual que el resto. Álvaro comienza a apretar su cuello con suavidad en un comienzo, pero con fuerza después - ¡No es Lorena, es su sombra! -, piensa. Deja que la cabeza de Lorena se incruste en su pecho. No puede detenerse y sigue apretando, aunque sabe que su novia se está ahogando - ¡no es Lorena, es una sombra! -, piensa. La muchacha lo golpea en la espalda con sus puños y luego intenta arañar su cara, pero todos bailan a su alrededor, son solo sombras, y nadie se da cuenta. Se escucha un débil gemido que se apaga poco a poco. Pronto los brazos de ella quedan lacios y Álvaro la sostiene mientras caen de rodillas. Él la suelta y mira su cara, ha muerto con los ojos abiertos. El joven cierra sus párpados y la levanta para llevar su cuerpo a la salida. Es tarde y la gente ya se retira a sus casas. Pasan frente al bar y el Tico ve a Lorena en los brazos de su novio.
-        ¡Me alegra que la hayas encontrado – dice el Tico -, ¿se encuentra bien?!
-        No te preocupes – contesta Álvaro -, tan solo tomó más de la cuenta. ¡Nos vemos mañana!












domingo, 7 de mayo de 2017

Reflexión sobre la Igualdad de las Naciones y vigencia del Derecho Internacional

Recuerdo el día del atentado contra las Torres Gemelas. El mundo se unió en torno al rechazo al terrorismo y se sensibilizó ante la muerte de tanta gente inocente. Sin embargo, lo que ocurrió después ( Irak, Guantánamo, Bin Laden ) nos debiera llevar a la refelexión. ¿Qué es el Derecho Internacional?: esta es una rama del Derecho que trata sobre ciertas normas a las que se las ha elevado a la categoría de jurídicas y que regulan las relaciones de los Estados en el ámbito internacional. Se divide en público y privado según se trate de las relaciones entre Estados o de la organización interna en atención a las consecuencias derivadas del actuar jurídico de partículares y cuyos efectos vayan a tener lugar en países diversos. Se establecía en doctrina que los únicos sujetos de Derecho Internacional Público eran los Estados, pero esto ya no es claro pues hoy se pueden catalogar a otras entidades también cómo sujetos de Derecho Internacional. Nos encontramos con organismos internacionales gubernamentales o no y al propio individuo ( Declaración Universal de los Derechos Humanos ). La teoría da para todo pues estos principios no siempre se respetan de manera rigurosa. Al interior de nuestros países nos encontramos con normas obligatorias que provienen de distintas fuentes y promulgadas por organismos competentes que no se pueden arrogar más facultades que los que la ley les confiere. Si estas normas no son cumplidas el Estado se encuentra facultado para actuar en forma coercitiva. Esto no ocurre en Derecho Internacional pues sus fuentes son distintas. La principal de ellas es la costumbre, es decir, el reconocimiento como norma jurídica de un uso o práctica reiterada en el transcurso del tiempo y que es avalada como tal por los juristas. No existe ningún organismo internacional con la competencia formal para dictar normas vinculantes de carácter internacional a pesar de que en los últimos diez años hemos sido testigos de cómo algunos de estos organismos estarían empezando a tener jurisdicción formal ( Consejo de Seguridad, Corte de La Haya, etc ) sobre los países y con preponderancia sobre su Derecho interno. Es estimulante ver cómo el mundo avanza en esta materia. Pero no todos los países respetan este orden supranacional, y lamentablemente, son las principales potencias del mundo ( Inglaterra, EE UU ) las que pasan por sobre las decisiones " vinculantes " de estos organismos y ejercen un rol de policía del mundo que nadie les ha otorgado. Ejercen la fuerza fuera de sus territorios y nadie se les opone. Pero, ¿ existe realmente el Derecho Internacional ? : hay algunos que dicen que no, y más que un Derecho, este sería la concomitancia de fuerzas políticas internacionales capaces de imponer sus ideas por coacción. ¿ No es acaso terrorismo haber lanzado una bomba atómica en una guerra ya ganada ?, ¿ no eran acaso los habitantes de Hiroshima y Nagasaki personas inocentes y ajenas a las decisiones que tomaban sus gobernantes ?. En el Derecho Interno si usted mata al asesino de algún ser querido y toma la justicia por su mano ( distinto a la legítima defensa ) va a la cárcel porque también es un asesino. Los países civilizados se han organizado y establecido organismos pertinentes para juzgar y condenar a los que ejecutan estos actos. En materia internacional se intenta establecer un Tribunal Penal Internacional y son precisamente los países poderosos los que no adhieren a él por temor a que sus líderes sean juzgados en igualdad de condiciones a dictadores de países pequeños. Los que sostienen que no existe un Derecho Internacional tienen base para sostenerlo puesto que no existe en realidad respeto por el principio fundamental, y no solo del Derecho Intenacional si no que de todo Derecho, y que es la Igualdad ante la Ley. La vara es distinta para juzgar países débiles y poderosos. Toda esta reflexión nos lleva a la inevitable conclusión de que las cosas no han variado mucho desde el Imperio Romano por más de que se nos trate de convencer que vivimos en un mundo globalizado, interconectado y civilizado. Saludos.

miércoles, 26 de abril de 2017

Pensamiento ("El alojamiento del deseo" Salvador Dalí)

Tengo sueño y es temprano. No acostumbro a madrugar después de unas buenas vacaciones. Quiero empezar a trabajar, pero hace falta otra taza de café. Miro alrededor y mis ojos se fijan en la reproducción de Dalí que cuelga en la pared. No soy un entendido en arte, sin embargo este cuadro me gusta y por primera vez me pregunto por qué. Recuerdo el día que la compré: fue en una exposición de Dalí. La escogí por eso, tan solo porque era de Dalí, no hubo ningún criterio artístico. De vuelta en Chile la enmarqué y la colgué. La miro y siento orgullo por mi buen gusto. Si llega alguien no es raro que se quede por segundos contemplándola. Es un cuadro surrealista con cabezas de leones incrustadas en huevos blancos. No sé qué significan, pero me atraen. Más atrás hay personas junto a unas manos y jarrones. A lo lejos se observa un castillo, pero estos son detalles que si no los aprecias con detención pasan inadvertidos. ¡Las hormigas!, están en un huevo amontonadas! Ellas son las que me asombran. Si parecen reales, las veo caminando y comiendo un insecto. Recuerdo que en mi niñez me gustaba mirar las hormigas en el jardín de mi casa. Dalí las pintó con paciencia, no fue un trabajo fácil. Incluso los pintores famosos necesitan pintar hormigas para destacar. Nunca me interesó el arte moderno, sin embargo este cuadro me gusta y a la vez no lo entiendo. Son extrañas las sensaciones que provoca y supongo que en eso consiste el arte, en que los sentimientos fluyan a través de una pintura, un libro o una escultura. Ojalá visite pronto otro museo y pueda comprar otra reproducción como esta. Saludos.

miércoles, 29 de marzo de 2017

China

Todos sienten curiosidad por el Oriente. Llegué a Beijing con esa sensación y, lo primero que hice fue visitar la plaza Tian an Men, la más extensa del mundo y dónde está el mausuleo de Mao. Este fue mi primer encuentro con aquel pueblo milenario. A La mañana siguiente, fue el turno de La Gran Muralla, una estructura que serpentea a través de las montañas. Mientras la recorría, pensaba en la gente y tiempo que tomó su construcción. Sentí expectación por la Ciudad Prohíbida, la misma del Último Emperador. Un conjunto que hace varias hectáreas de patios y edificios encerrados en altas murallas en mitad de la ciudad. También vale la pena el Palacio de Verano y el Templo del Cielo, otras atracciones de la ciudad. En avión llegué a Xian, ciudad de siete millones de habitantes e incrustada en el centro del país. Adquirió importancia luego de que un campesino analfabeto descubriera a los Guerreros de Terracota. Tumba custodiada por cientos de esculturas en tamaño natural y que representan un ejército de guerreros que pertenecen a diferentes armas y rangos. Hasta ya han desenterrado al estado mayor. Un espectáculo descubierto hace no más de veinticinco años y considerado ya una de las maravillas del mundo. Shangai es la ciudad más grande de China y su centro comercial. Cautivan sus rascacielos que compiten con los de Nueva York. Una ciudad moderna y con un aquarium que no se puede dejar de visitar. Suban a la Perla Oriental y disfruten del paisaje. Guangzhou es la capital de Canton con diez millones de habitantes. Cuna del padre de la actual República China, el fundador del Kuomingtang: Sun - Yat - Sen. Tiene una estatua y un anfiteatro erigidos en su honor y dónde se realizan actos públicos. Abordé un aliscafo que remontó el Río de las Perlas hasta Hong Kong. Territorio especial que aún guarda ciertos privilegios por haber sido colonia inglesa. Allí tuve la oportunidad de subir al monte Victoria y contemplar una de las bahías más lindas del mundo. Mi impresión de este viaje fue haberme encontrado con una cultura sabia y milenaria y de un poderío tal, que tarde o temprano terminará siendo la primera potencia del mundo. Saludos.

martes, 14 de marzo de 2017

Una Educación para el siglo XXI

Siguiendo con mi línea de pensamiento, quiero  reflexionar sobre la educación que reciben nuestros hijos. En esta materia hay avances importantes, pero aún falta establecer un sistema educativo que de verdad desarrolle la capacidad de razonamiento de los alumnos. En mis años de universidad, los profesores centraban su clase en la transmisión de datos que luego debíamos memorizar, pero sentí que no había real interés en transmitir la correcta comprensión de lo que recitábamos. Las escuelas preparan ( al menos en mi país ) a sus alumnos para rendir con éxito una prueba de acceso a la universidad y no apuntan al desarrollo integral del futuro ciudadano. Las universidades "fabrican" técnicos en áreas acotadas y a estos solo les interesa ganar dinero lo antes posible. Está fuera de  la enseñanza las preguntas primas e, incluso, las leyes más básicas de las respectivas ciencias y especialidades. Vuelvo a sostener la tesis de que para el correcto y "sustentable" desarrollo del ser humano deben ir en equilibrio la ciencia y la moral. Sosteniéndome en esta tesis,  pienso que debe cambiar el sistema educativo en el sentido de que más que preparar a los jóvenes para recibir conocimiento de forma estática, debemos entrenarlos para resolver problemas de forma activa. La educación debe centrarse en el correcto razonamiento más que en la transmisión de conocimiento abstracto que no siempre es útil en la vida cotidiana. La información está en todas partes (internet, libros, etc) y por lo tanto no tiene sentido transmitirla cómo algo que hay que memorizar. Hay que incentivar la curiosidad y la habilidad para buscarla en el lugar correcto. Es por lo anterior que reivindico la vuelta a la Filosofía clásica y a las preguntas primas. Se necesita con urgencia el retorno del método socrático y utilizarlo desde un comienzo con los niños que recién ingresan al sistema. A mi juicio esta es la única manera de que el hombre comprenda el lugar que le cabe en el universo. Con la sola ciencia y tecnología no resolveremos todos los problemas que enfrentará el hombre en el futuro. Estamos lejos del entorno que rodeaba a la "Academia", pero aún así,   lo que hoy llamamos "Universidad" no da una visión global e integral de lo que es el "Universo". La especialización indiscriminada produce un efecto negativo que es la pérdida de una comprensión integral de lo que es el hombre y la realidad. Sostengo que solo la Filosofía pura va a salvar al hombre de lo que tal vez sea su extinción. Hay que educar para incentivar a pensar e investigar,  para tener tolerancia a la frustración y ser perseverantes. No es necesaria la memorización  cómo método educativo.  El hombre de hoy tiene que prepararse no solo para resolver problemas matemáticos si no que para enfrentar la vida en su conjunto. La educación del futuro siglo debe centrarse en un entrenamiento constante de la mente para enfrentar la existencia de  forma sana y correcta. Saludos.

viernes, 25 de noviembre de 2016

El liquidador de seguros

La habitación está oscura, aunque casi es mediodía. Las cortinas están cerradas y son azul marino. Las eligieron de ese color, precisamente, para evitar que entre luz por las ventanas. Así le gusta a don Alberto Ruíz, además, quiere la puerta con pestillo y la llave en el cerrojo. El cuarto guarda espejos, porcelanas y añosos muebles de madera: sillas, armarios y cajoneras conseguidos hace tiempo con algún anticuario. Los remates de antigüedades fueron el pasatiempo con que don Alberto ocupaba sus fines de semana, pero ya no va a ninguno - ¡¿para qué?! -, hoy solo anhela esconderse de la gente. No le gustan las personas; sin embargo, es inevitable que de vez en cuando venga alguien. - ¡Te apuesto que es por plata! -, dice sin pelos en la lengua y casi siempre tiene razón. Vive con Renata, su hija cuarentona y que no sale con nadie. Es la única persona (junto con la señora del aseo, tres veces por semana) que entra en esa pieza. El viejo también tuvo dos hijos, pero formaron sus familias y se marcharon. Nunca volvieron y a ninguno le interesa la salud de su padre pues ni siquiera lo llaman. El anciano nada más les dio lo indispensable - ¡el resto tendrán que ganárselo! -, le comentaba siempre a su fallecida esposa, Josefina Arizmendi. Alberto Ruíz bordea los ochenta años y sabe que su vida termina. Está enfermo y no mejorará. A su cuerpo lo consume la diabetes y tanto, que tuvieron que amputarle el pie izquierdo hasta el empeine meses atrás porque se cortó una uña e hirió un dedo que jamás cicatrizó.Al viejo, y sin saber por qué, de repente se le ocurre esa mañana pedirle a Renata que revise documentos guardados en las cajoneras. Entre ellos, aparece una póliza. Un seguro contratado en una compañía que nadie conoce. - ¡¿Qué extraño, ¡¿cuándo firmé esto?! -, intenta recordar el anciano al lado de su hija. Es un documento escrito a mano, con un timbre notarial en su costado superior derecho. Ambos leen y advierten extrañados que es un seguro contra la tristeza. Por una sola prima asegura la felicidad y; ahora la vida para don Alberto es complicada. Según la póliza, tiene derecho a una indemnización. “SEGUROS VIDA PLENA” dice el papel y buscan ese nombre en las páginas amarillas. No lo encuentran; sin embargo, la parte inferior lleva impreso, en caracteres pequeños, lo que parece un número de teléfono. Allí llama Renata y, para su sorpresa, contesta la suave voz de una mujer. Renata explica que su padre está solo y enfermo. La voz pregunta por la dirección y dice que enviará de inmediato un liquidador.No pasan veinte minutos y suena el timbre. Renata salta de su asiento. Corre sin detenerse hasta la entrada y abre el portón. Ante ella, aparece un hombre de metro noventa por lo menos. Su cuerpo es atlético y su tez morena, usa un sombrero negro. Lo combina con zapatos bien lustrados y un terno a dos botones del mismo color, camisa blanca y una ancha corbata roja. De su mano derecha cuelga un maletín de cuero atiborrado de papeles. - ¡Dios mío, qué buen mozo – piensa Renata sin disimular que lo observa de arriba abajo -, si parece un gentleman inglés! -.-        ¿La casa de don Alberto Ruíz? – pregunta el hombre.
-        Sí – contesta Renata -, soy su hija.
Es una voz grave y cómo de frecuencia modulada. Al escucharlo, Renata siente que una corriente eléctrica se apodera de su cuerpo. Se hace a un costado y deja pasar a la visita al tiempo que intenta alisar su cabello. No recuerda atracción semejante por un hombre alguna vez. Entran en la casa y la mujer enciende las luces de un corredor sin ventanas que termina en la habitación de su padre. Luego, juntos caminan entre espejos, candelabros y muebles con aroma a vetustez. Por su parte, don Alberto, y a pesar de la reunión, no quiso levantarse. Desde su cama ve a Renata abrir la puerta y a un hombre dirigirse hasta su lado. Estrechan sus manos; no obstante, el visitante lo hace con cuidado pues se encuentra frente a una persona enferma.-        ¿Quieren tomar algo? – pregunta Renata.
-        ¡Sí – interviene el viejo con energía -, trae dos cafés y déjanos a solas! –. Su hija obedece en silencio y cierra la puerta.
El hombre mira a su alrededor y encuentra una silla al costado de la cama. La toma y, sin dudarlo, la arrastra hasta sí. Se sienta y se saca el sombrero dejándolo en el suelo. Coloca el maletín sobre sus rodillas. De su interior, extrae una carpeta amarilla en cuya tapa se lee, claramente y en letras negras, las palabras “Don Alberto Ruiz”. El viejo observa y frunce el ceño - ¡¿qué son estos papeles, ¡¿qué tienen que ver conmigo?! -. El visitante abre la carpeta y con lentitud despliega un documento. Mira a don Alberto esbozando una sonrisa mientras introduce una de sus manos en el bolsillo interior de su chaqueta para tomar una lapicera con la silueta inconfundible de la marca Mont Blanc.-        Bien don Alberto – dice el hombre -, ahora nos ocuparemos de su caso.
-        ¡Sí, pero antes quisiera saber su nombre! – exclama el viejo.
-        William. Mi nombre es William.
¡Extraño nombre, su cara me es familiar ...! -, piensa el anciano. Hace memoria y se remonta hasta sus más tempranos años. No recuerda nada, ni siquiera haber visto ese papel. Sin embargo, estudia la firma con atención y concluye que no es falsificada.-        Perdón William – dice don Alberto -, pero no recuerdo este papel.
-        No se preocupe – contesta el hombre -, a todos se les olvida. La póliza fue firmada hace cincuenta años. La época dorada de la compañía, en ese tiempo elegía con pinza a sus clientes. ¡Si usted lo tenía todo para ser feliz!
El anciano calla y su rostro palidece. - ¡¿Quién es este sujeto para hacer un comentario semejante?! -. Don Alberto quiere coger su bastón y levantarse, pero no puede y debe conformarse con seguir en cama. Está a punto de llamar a Renata pues el tipo empieza a angustiarlo. No obstante, y ya con el dedo en el citó fono, algo lo contiene.-        ¡¿Quién es usted, qué significan estos papeles?! – exclama el viejo.
-        Cálmese – contesta el hombre sin mover un músculo de su rostro -, por favor cálmese.
William deja la carpeta junto al sombrero y se levanta para caminar a un costado de la habitación. Don Alberto, mientras tanto, expresa en su rostro una mezcla de rabia y curiosidad. Primero piensa en sacar al tipo de la casa, pero después se acuerda del dinero. El visitante espera quieto hasta que retorna la cordura y luego se acerca de nuevo a la silla, pero esta vez no se sienta y solo afirma las manos en el respaldo. Lo observa todo y nada al mismo tiempo, domina su oficio y las pataletas no son nuevas para él. El paseo no es más que una táctica para calmar a sus clientes.-        Usted conoció a su mujer mientras estudiaba derecho, ¿no es así? – dice de repente William -. Disculpe don Alberto, pero debo preguntarle. ¿Se casó con ella por amor o porque su padre era un eminente juez y profesor?
-        ¡¿Pero quién se cree usted que es – contesta furioso el viejo -, con qué derecho me hace esa pregunta?!
-        Lo siento, es mi trabajo.
-        ¡¿De qué trabajo me habla? ¡Usted vino a pagarme el dinero que me corresponde según la póliza!
William no contesta. Vuelve a alejarse de la silla hacia un jarrón decorado con motivos chinos y puesto encima de un pedestal hecho con madera oscura. Después se dirige hacia una de las ventanas y palpa sus cortinas de seda. Don Alberto lo sigue con la mirada - ¡¿qué quiere este huevón, revisar todas mis cosas?! -, pero a pesar de su molestia es incapaz de pedir ayuda. La situación lo sobrepasa y William tiene razón. Se casó con doña Josefina por interés no obstante que nadie se atrevió a insinuarlo frente a él alguna vez. Don Alberto se rinde y se deja llevar por la habilidad de William.-        Don Alberto – dice William desde la ventana -, ¿leyó usted la cláusula octava del contrato?
-        No recuerdo – contesta el viejo.
-        Dice que, si la tristeza del asegurado es atribuible a un hecho o culpa suya, no recibirá indemnización. Siempre es así, son las personas arquitectos de su destino y responsables por su amargura. No creo que usted sea la excepción.
El comentario flota en un ambiente enrarecido. La puerta se abre sin golpes y Renata entra con una bandeja en sus manos. Trae un par de tazas, un azucarero y un jarro con agua caliente. Con los ojos iluminados y su rostro sonrojado, sonríe al tiempo que mira al visitante. Coloca la bandeja sobre el velador y prepara café sin dejar de observar a William. Después se acerca al hombre y le entrega la taza procurando rozar sus dedos. Lo logra y palpa sus poros y vellos. Su interior se humedece, pero debe volver al velador y preparar otro café para su padre.-        ¿Se les ofrece algo más? – pregunta Renata.
-        No – dice el viejo -, déjanos solos y que nadie moleste.
Don Alberto habla con dureza y la mujer obedece con un dejo de melancolía. Camina hasta la puerta y, bajo el umbral, vuelve a mirar a William con los ojos enrojecidos. Llama al macho suplicando protección; sin embargo, no le queda más que cerrar la puerta con suavidad para lograr un sonido perfecto de la chapa.-        ¡Bien - dice don Alberto una vez que Renata sale -, ahora podemos seguir con nuestro asunto! ¿Para qué tanta pregunta, me va a pagar o no?!
El hombre larga una carcajada al mismo tiempo que deja la taza de café sobre la bandeja sin probarlo. En silencio retorna a la cortina y la abre para observar la calle a través de la ventana. Ve como el sol ilumina el día.-        Las cosas no son tan simples – dice William sin despegar los ojos de la calle -, antes debo averiguar un par de cosas.
-        ¡¿Qué cosas?!
-        Primero necesito saber si usted se casó por amor o interés.
-        ¡¿Qué importancia tiene eso?!
-        Si no contesta tendré que retirarme.
-        ¡Por amor – grita el anciano -, por supuesto que lo hice por amor!
William corre la cortina y algo de luz entra en la habitación. Luego incrusta la mirada en una lámpara con lágrimas de cristal que cuelga del techo. Guarda silencio y su rostro no cambia la expresión. Hace sentir al viejo un mentiroso y en verdad lo es, pero no admitiría ante un extraño que se casó por dinero y que, además, guarda una fortuna en el extranjero.-        ¿Y sus hijos don Alberto, se fueron porque usted los quiso mucho?
-        ¡Si no estuviera inválido, te saco la cresta desgraciado! –exclama con ira el viejo.
-        Es muy simple, si usted me lo pide, me voy.
-        ¡¿Y el dinero?!
-        Ah, le interesa el dinero.
William regresa a la silla y se sienta colocando de nuevo el maletín sobre sus rodillas. Escribe, cabizbajo y concentrado, garabatos ilegibles en el mismo documento que había desplegado en un comienzo. Don Alberto, lívido, observa con sus ojos llenos de asco y rabia. A estas alturas, desea nada más que el tipo se marche y lo deje en paz. Por ningún motivo quiere seguir escuchando sus preguntas. Es un hombre avaro y ambicioso que aguanta todo por dinero, pero también la codicia tiene un límite.-        William – dice el viejo después de un incómodo silencio -, tuve dos hijos mediocres y malagradecidos. Intenté educarlos bien y por eso les di poco. ¿Quiere saber, además, si coopero con el Hogar de Cristo? No me interesa lo que piensen otras personas, usted no es quién para juzgarme. Ya no me importa su dinero y quiero que se vaya.
-        ¡Cómo usted desee don Alberto! – contesta William -, aunque usted me ha caído bien y he conocido casos peores que el suyo. Mi informe no será tan negativo. Volveré mañana con un cheque. No va a ser mucho, pero peor es nada.
Don Alberto calla y mira el techo. William abre su maletín y comienza a guardar los documentos, sin embargo, algunos vuelan al piso y tiene que agacharse para recogerlos uno a uno. Luego vuelve a meter el lápiz en su chaqueta. La visita se pone de pie y estira su mano para despedirse, pero el viejo no despega los ojos del techo. De improviso, toma el citófono y llama a Renata. Transcurren pocos segundos para que esta aparezca. Trae cara de pregunta y se tranquiliza al ver que su padre está bien. Triste y melancólico, pero bien.-        ¡El caballero se va! – dice don Alberto.
-        Muy bien papá.
William vuelve a acomodarse el sombrero en su cabeza y camina hacia la puerta. Pasa cerca de Renata y la roza a propósito. Esta se da cuenta y abre los ojos. Siguen por el corredor uno junto al otro procurando el roce de sus manos. Ya en la entrada, William acaricia una de las mejillas de la mujer y después pasa la yema de su dedo índice por sus labios. Renata se siente cortejada. Con los ojos cerrados espera que él bese su boca, pero aquello no acontece. El hombre retira su mano sin alejar la mirada de su rostro.-        Mañana volveré – dice William.
Ella no es capaz de despedirse y, desde la puerta, solo ve cómo William abre la reja y sale a la calle. Aparenta más altura con el sombrero puesto. Deja a Renata suspirando y con la incertidumbre de si volvería al día siguiente.

El timbre suena a la misma hora. Renata sabe que es él y corre hasta el portón. Llega William tal como lo había prometido. Viste igual y trae de nuevo el sombrero puesto. Ella se queda quieta y contemplando un traje que parece más elegante a pesar de ser el mismo. Ayer el clima estuvo idéntico, pero Renata no se percató. Hace tiempo que lluvia o sol es indiferente para ella, sin embargo, hoy ve llegar la primavera y quiere ser parte de algo que jamás ha conocido.-        Te dije que volvería – dice William.
Ella sueña con un beso, pero William solo acaricia su mejilla y desde lejos - ¡¿qué tengo, por qué no me da un beso?! -. Parece un signo de rechazo, pero Renata opta por no angustiarse pues aún sin besos es hermoso. Entran en la casa y recorren el corredor. La mujer abre la puerta del cuarto y el viejo sigue en cama. William se acerca no intentando saludar. Atrae hasta sí la silla y se sienta cruzando las piernas. Esta vez no trae maletín y coloca el sombrero sobre sus rodillas. Espera a que hable don Alberto puesto que tiene claro que su presencia no es bienvenida.-        ¿Trajo el cheque? – pregunta el viejo.
William no contesta, introduce la mano derecha en su chaqueta y saca un papel doblado. Don Alberto recibe el documento y lo revisa. Es un cheque del Banco Estado y por una no despreciable cantidad. El viejo comienza a reír como un niño y mira los ojos del visitante dando a entender que todo está bien. Es tiempo de que William se vaya y ojalá que para siempre.-        ¿Eso es todo – pregunta don Alberto -, tengo que firmar algo?
-        No, eso es todo.
-        Pues bien, usted conoce la salida.
-        Si, no se preocupe. Fue un placer conocerlo.
William se levanta y vuelve a colocar la silla en su lugar. Se acomoda el sombrero y, sin mirar atrás, camina hacia la puerta. Se marcha para no volver jamás, pero en ese instante, el anciano levanta el torso como si quisiera decir algo. William se da cuenta y se detiene para escuchar.-        ¡William, no recuerdo haber firmado este papel! – dice don Alberto.
-        Usted firmó días después de que le presentaran a su mujer. Al momento de saber quién era su padre. Se lo comentó a un amigo mientras tomaban cerveza en un restaurant, ¿no es verdad?
-        Sí, al pelado Larraín. Le dije que haría cualquier cosa por casarme con esa mujer. ¡Espere…! esa misma noche soñé que un extraño venía a visitarme y, parado ahí dónde está usted, me mostró un papel. ¡Me dijo que si lo firmaba me casaría con Josefina!
-        ¡Tuve la suerte de escuchar ese comentario al tiempo que almorzaba en la mesa de al lado – dice William -, después fui yo quien vino a verlo esa noche!  ¡No fue un sueño!
Don Alberto empieza a recordar y sus dudas se disipan. Mira una vez más a William y comprende porqué su rostro le es familiar. Reconoce al hombre del sueño pues lo tuvo vívido por años en su memoria. Después pasa el tiempo y decide borrarlo de su mente. - ¡¿cómo puede ser, si fue tan solo un sueño y hace tantos años?! -. El hombre no ha envejecido y viste con la misma ropa. No hay canas en su cabello.-        ¡Por favor dígame, ¿quién es usted?! – pregunta angustiado don Alberto.
-        ¿Yo?, tan solo un humilde agente de la compañía. Un simple liquidador de seguros.
William no espera y sale dejando al anciano maldiciendo. Busca a Renata y juntos caminan hasta el portón. Él no suelta su cintura y ella entiende que se va, tal vez para siempre. La mujer se aferra a su cuello mientras el hombre abre el portón con dificultad. Después la aparta y saca un papel de su chaqueta. Lo entrega en silencio y sale a la calle. Renata espera a que William desaparezca por la esquina - ¡Dios mío, daría cualquier cosa porque ese hombre me tomara! -. Solo entonces se preocupa del papel. Al igual que la póliza, está escrito a mano.“Acuéstate y duerme temprano hoy. Intenta soñar conmigo pues vendré apenas la Luna esté en lo alto. No temas que cumpliré con mi promesa.
                                                                                Te quiere William”.