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lunes, 22 de agosto de 2016

Hemingway: La vida de los autores y su obra

Una de las grandes, o tal vez más importante, de las preguntas que hacen los estudiosos de la literatura es: ¿cuánto hay de la vida del autor o la realidad en sus obras? A veces esta pregunta es imposible de contestar pues nos encontramos con autores que desde una torre de cristal, dan rienda suelta a su imaginación y crean mundos, tramas y personajes absolutamente ficticios. Otras veces nos encontramos con creaciones complejas y, no obstante tener conciencia que existe un vínculo, no hay más remedio que sumergirnos en la psicología profunda del escritor y sus personajes para encontrarlo. Sin embargo; toda regla tiene una excepción y en este caso la excepción es de una importancia tal que se hace casi imposible diferenciar  ficción de realidad. Me refiero a Ernest Hemingway. Lo primero que salta a la vista son las experiencias bélicas que tuvo Hemingway en el transcurso de su vida y en más de un conflicto. De aquí nacen obras fundamentales como "Adiós a las armas", resultado directo de sus vivencias como chofer de ambulancia en el frente italiano durante la Primera Guerra Mundial. Tan es así, que él mismo es herido al igual que el protagonista y estuvo convaleciente varios meses. Mención aparte merece su obra maestra "Por quién doblan las campanas", novela ambientada en plena Guerra Civil española y que relata la ofensiva de Segovia. El amor que siente el premio nobel por España y sus toros queda manifiesto en la narración puesto que es producto de sus largas estadías en  la península. En esta línea  hay relatos como "El anciano del puente" y "La capital del mundo". Tampoco podemos olvidar su obra "Islas en el Golfo", este libro nace de la incursión en su yate particular persiguiendo submarinos alemanes en aguas cubanas durante la Segunda Guerra Mundial. Pero la fascinante vida de Hemingway no se limita solo a las guerras de su tiempo. En París forma parte de la denominada Generación Perdida y a la cual también pertenecen Scott Fitzgerald, John Dos Passos y William Faulkner. Bajo el mecenazgo de Gertrude Stein y Ezra Pound, forman un grupo potente desde el punto de vista literario y también rebelde a los convencionalismos puesto que reina en la creación, un ambiente de juerga y alcohol. Fue en esta época, la década del veinte, que la carrera de Hemingway despega. Encontramos relatos como "En nuestro tiempo" (1925); "Hombres sin mujeres" (1927) y "Nada para el que gana" (1933). Imposible no referirse a su afición a la pesca y caza mayor, a los innumerables safaris de los que formó parte y que también marcan lo prolífico de su trabajo. Encontramos obras importantísimas en su legado literario y consideradas por la crítica como obras universales que nadie puede dejar de leer. Destacan "La corta y feliz vida de Francis Macomber", "Las nieves del Kilimanjaro" y "Las verdes colinas Africa" (1933). La importancia de la obra de Ernest Hemingway se basa, principalmente, en los temas abordados que, a su vez, son producto de su experiencia. El amor, la guerra, la naturaleza y la pérdida son una constante. Muchos creen que su vida fue un instrumento de marketing y reniegan de su obra. Sostienen que  la leyenda que el mismo Hemingway forjó sobre su persona sobrepasa a la importancia de su legado literario. Sin embargo, lo anterior no es el propósito del post. No pretendo juzgar su obra, más bien intento mostrar cómo la literatura, a veces, no es pura ficción. Hay oportunidades en que personajes y  escritor se confunden a tal punto que es imposible diferenciarlos y no existe ejemplo más patente para  el caso que Ernest Hemingway. Saludos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Fue deliberada la omisión de "El viejo y el mar", en la lista de obras inspiradas por sus pasiones o vivencias?